Djouwenkey tiene 5 años y vive en Batey La Bomba, junto con su mamá y su hermano. Su familia enfrenta dificultades económicas, ya que las oportunidades en el batey son limitadas y las condiciones de vida son difíciles. Al igual que muchas familias de la zona, el acceso a la educación preescolar es limitado y muchas familias no pueden pagar los útiles escolares ni el transporte para llevar a sus hijos a la escuela.
Gracias al Programa de Educación Infantil de NPH, Djouwenkey ahora asiste al preescolar de NPH, donde recibe transporte diario, material escolar, uniforme y comidas nutritivas. Sus maestros lo describen como un niño alegre y creativo al que le encanta construir cosas con bloques, especialmente coches. Actualmente está aprendiendo los números y le gusta explorar formas, colores y contar historias.
Cuando se unió al programa, a Djouwenkey le costaba escribir su nombre, ya que era largo y difícil para él. Con paciencia y el apoyo de su maestra, aprendió no solo a escribir su nombre completo, sino también a reconocer más letras y mejorar sus habilidades de escritura. Su progreso es un testimonio de su determinación y de la atención individualizada que cada niño recibe en NPH.
Como dice su maestro: «Sin esta oportunidad, a algunos niños les resulta difícil asistir a la escuela. Los padres deciden llevar a sus hijos a NPH para que tengan un futuro mejor».
Djouwenkey también es conocido por su amabilidad y su espíritu de equipo. Le encanta jugar con otros niños y a menudo ayuda a una niña más pequeña de su batey durante las actividades de clase. Sus maestros lo describen como colaborador, amigable y lleno de imaginación.
Gracias a NPH y a su programa de primera infancia, Djouwenkey puede aprender y crecer, allanando el camino hacia un futuro mejor.




